miércoles, 17 de agosto de 2011

UNA OLLA DE DOS ASAS


En este artículo se pretende reflexionar y pensar la realidad política argentina partiendo de la siguiente premisa: los fenómenos políticos y sociales son multicausales, esto es, no pueden explicarse en base a una sola causa, corriendo así el riesgo de caer en fórmulas simplistas.
En este sentido, comenzaré precisando que la realidad política argentina actual es como una olla de dos asas, esto es, puede ser sujetada o explicada desde posiciones diferentes e incluso opuestas.
Desde una mirada, se pone el énfasis en las derrotas que el oficialismo ha sufrido en las elecciones a gobernador de las provincias más importantes y con más cantidad de habitantes (Córdoba, Santa Fé y Capital Federal). No obstante, desde el punto de vista de las elecciones nacionales, se espera que Cristina Fernández de Kirchner, se imponga con luz en las primarias del domingo próximo y que incluso suceda lo mismo en las nacionales de octubre.
Con respecto a la primera mirada, la oposición sostiene que los magros resultados obtenidos por el oficialismo en las provincias más importantes, son un preludio de los que conseguirá en las elecciones nacionales. Esto es, la gente está mostrando su descontento con el actual gobierno y amenaza con terminar con ocho años de kirchnerismo.
Además, el gobierno se ha mostrado con escasa capacidad de reacción frente a estos resultados, e incluso, voceros del mismo han realizado declaraciones, en las cuales manifestaron su desprecio hacia el electorado por no haber votado a los candidatos kirchneristas, lo cual se vio con claridad en la reacción oficial frente a la derrota en la capital. Esto resulta sumamente peligroso, y muestra arrogancia en los círculos cercanos a la actual mandataria, que en lugar de realizar un “mea culpa” y repensar las estrategias, optan por criticar y menospreciar a los votantes.
En referencia al segundo punto de vista, se sostiene que CFK se impondrá con holgura en las elecciones presidenciales pese a los resultados adversos en las provincias que hemos mencionado anteriormente. Esta afirmación se sustenta en la buena imagen de la presidente y en la falta de mecanismos de la oposición para forjar una opción que pueda devenir en una candidatura alternativa viable al oficialismo. Esto es, si bien es cierto que el oficialismo cosechó derrotas electorales notables en Capital Federal, Córdoba y Santa Fe, algunos analistas políticos entienden que los gobernantes elegidos, más que haber ganado por fortalezas propias, fueron receptores del voto anti-Cristina. Más allá de la veracidad de esta afirmación, resulta claro que la oposición tiene problemas para captar y capitalizar el voto de los descontentos con el gobierno kirchnerista. El hecho de que en las tres provincias se hayan impuesto candidatos de distintos partidos, muestra la falta de un proyecto nacional que pueda cohesionar voluntades y posicionarse como un serio rival a CFK en las elecciones de fin de año.

Venciendo al puerto.

Otro elemento que puede explicar la derrota del oficialismo en estas provincias, es el deseo de preservar el espíritu federal por parte de las mismas y resguardar así su autonomía. El reconocido constitucionalista argentino Néstor Pedro Sagüés, sostiene que las provincias argentinas han preexistido históricamente a la Nación. En ese sentido, la Corte Suprema Argentina ha reconocido expresamente dicha preexistencia, al señalar que “Conservan después de la adopción de la constitución nacional todos los poderes que antes tenían, y con la misma extensión” . El mismo autor señala que la constitución nacional define a las provincias como entes autónomos. En efecto, el artículo 122 de la const. Nacional reza “sedan sus propias instituciones locales y se rigen por ella. Eligen sus gobernadores, legisladores y demás funcionarios de provincia sin intervención del Gobierno Federal”. El artículo 123 añade “cada provincia dicta su propia constitución”.
Teniendo en cuenta estos datos, los resultados podrían evidenciar que el electorado provincial busca tener un gobierno propio, que resista, se muestre crítico y no claudique ante el gobierno nacional.
Incluso el electo gobernador de Córdoba, José Manuel De la Sota afirmó luego de las elecciones que: "A la Nación le decimos lo que ya sabe: que cuente con Córdoba para trabajar, pero para unir, no para dividir, para la construcción de un federalismo en serio, que sirva para resolver problemas y no que los cree. El gobierno de Córdoba no se arrodillará ante el gobierno nacional”.

Reelección en el horizonte.

Por todo ello, es esperable que pese a perder en las provincias más importantes, el kirchnerismo triunfe cómodamente en las elecciones nacionales. No obstante, antes deberá hacer frente a la campaña electoral opositora, que focalizará las críticas en dos temas: la inseguridad y la inflación. De todas maneras, si el gobierno acepta que “el proyecto nacional y popular” tiene deficiencias, muestra autocrítica y aprende a escuchar, en lugar de mostrarse soberbio y negar sistemáticamente los problemas que aquejan la gestión (“La inflación no existe”, “la inseguridad es una sensación”) no tendrán mayores inconvenientes para imponerse en las elecciones de fin de año.
A modo de síntesis, los verdaderos damnificados terminan siendo los votantes ya que sus críticas no son aceptadas por el gobierno, que las ignora, pero tampoco son canalizadas por la oposición que no se muestra eficiente para forjar una alternativa loable, que pueda hacer frente al, pese a todo, popular gobierno de Cristina.

Prof. Pablo Oribe, Buenos Aires, agosto 2011.


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