lunes, 22 de agosto de 2011

Día del Comité de Base

El próximo lunes 25 de agosto, como todos los años, el Frente Amplio celebrará un nuevo Día del Comité de Base.

Esta iniciativa del General Liber Seregni, puesta en marcha luego de los oscuros años de la dictadura militar, simbolizó una nueva declaratoria del Uruguay como país independiente.

Este 25 de agosto los frenteamplistas elegiremos nuestros delegados en los Comités de Base de todo el país, así como en la diáspora. Un día de especial significación como ejercicio de ciudadanía, participación y compromiso con los cambios.

DÍA INTERNACIONAL DEL DETENIDO DESAPARECIDO

30 DE AGOSTO -
Martes 30 de agosto, 18:00 - 21:00, PLAZA LIBERTAD,
frente a la Suprema Corte de Justicia, Montevideo
Se pasará el video "A CONTRA RELOJ" editado por la Agrupación "HIJOS"
MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA
PARTICIPA - INVITA

Hugo Chávez: Hemos logrado reducir en la mitad la pobreza acumulada de 200 años

El presidente Chávez informó que Venezuela logró la reducción de la pobreza a un 50%, según informe publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). La información la dio a conocer durante un acto donde participaron representantes de diversas congregaciones religiosas, quienes se unieron en oración para pedir por su pronta recuperación.

Adelanto del segundo número de CALIPEA

El arte de crecer en lo imposible


Consideramos primordial en primer lugar, rechazar los análisis simplistas sin argumentos, que se detienen a responsabilizar a los menores, como si fueran una patología que corregir en la sociedad, sin que se consideren las fuerzas que se ejercen sobre los mismos y que condicionan el momento de tomar decisiones. En segundo lugar, entendemos que sujetos que crecen en la imposibilidad de desarrollarse como individuos producto de las condiciones que se imponen sobre ellos y que los someten a una vida donde intentan como cualquier ser sobrevivir, son las víctimas principales de vivir en condiciones miserables.

ley de imputabilidad: ¿bajar la edad de los menores infractores es la solución?



Educación para todos



miércoles, 17 de agosto de 2011

UNA OLLA DE DOS ASAS


En este artículo se pretende reflexionar y pensar la realidad política argentina partiendo de la siguiente premisa: los fenómenos políticos y sociales son multicausales, esto es, no pueden explicarse en base a una sola causa, corriendo así el riesgo de caer en fórmulas simplistas.
En este sentido, comenzaré precisando que la realidad política argentina actual es como una olla de dos asas, esto es, puede ser sujetada o explicada desde posiciones diferentes e incluso opuestas.
Desde una mirada, se pone el énfasis en las derrotas que el oficialismo ha sufrido en las elecciones a gobernador de las provincias más importantes y con más cantidad de habitantes (Córdoba, Santa Fé y Capital Federal). No obstante, desde el punto de vista de las elecciones nacionales, se espera que Cristina Fernández de Kirchner, se imponga con luz en las primarias del domingo próximo y que incluso suceda lo mismo en las nacionales de octubre.
Con respecto a la primera mirada, la oposición sostiene que los magros resultados obtenidos por el oficialismo en las provincias más importantes, son un preludio de los que conseguirá en las elecciones nacionales. Esto es, la gente está mostrando su descontento con el actual gobierno y amenaza con terminar con ocho años de kirchnerismo.
Además, el gobierno se ha mostrado con escasa capacidad de reacción frente a estos resultados, e incluso, voceros del mismo han realizado declaraciones, en las cuales manifestaron su desprecio hacia el electorado por no haber votado a los candidatos kirchneristas, lo cual se vio con claridad en la reacción oficial frente a la derrota en la capital. Esto resulta sumamente peligroso, y muestra arrogancia en los círculos cercanos a la actual mandataria, que en lugar de realizar un “mea culpa” y repensar las estrategias, optan por criticar y menospreciar a los votantes.
En referencia al segundo punto de vista, se sostiene que CFK se impondrá con holgura en las elecciones presidenciales pese a los resultados adversos en las provincias que hemos mencionado anteriormente. Esta afirmación se sustenta en la buena imagen de la presidente y en la falta de mecanismos de la oposición para forjar una opción que pueda devenir en una candidatura alternativa viable al oficialismo. Esto es, si bien es cierto que el oficialismo cosechó derrotas electorales notables en Capital Federal, Córdoba y Santa Fe, algunos analistas políticos entienden que los gobernantes elegidos, más que haber ganado por fortalezas propias, fueron receptores del voto anti-Cristina. Más allá de la veracidad de esta afirmación, resulta claro que la oposición tiene problemas para captar y capitalizar el voto de los descontentos con el gobierno kirchnerista. El hecho de que en las tres provincias se hayan impuesto candidatos de distintos partidos, muestra la falta de un proyecto nacional que pueda cohesionar voluntades y posicionarse como un serio rival a CFK en las elecciones de fin de año.

Venciendo al puerto.

Otro elemento que puede explicar la derrota del oficialismo en estas provincias, es el deseo de preservar el espíritu federal por parte de las mismas y resguardar así su autonomía. El reconocido constitucionalista argentino Néstor Pedro Sagüés, sostiene que las provincias argentinas han preexistido históricamente a la Nación. En ese sentido, la Corte Suprema Argentina ha reconocido expresamente dicha preexistencia, al señalar que “Conservan después de la adopción de la constitución nacional todos los poderes que antes tenían, y con la misma extensión” . El mismo autor señala que la constitución nacional define a las provincias como entes autónomos. En efecto, el artículo 122 de la const. Nacional reza “sedan sus propias instituciones locales y se rigen por ella. Eligen sus gobernadores, legisladores y demás funcionarios de provincia sin intervención del Gobierno Federal”. El artículo 123 añade “cada provincia dicta su propia constitución”.
Teniendo en cuenta estos datos, los resultados podrían evidenciar que el electorado provincial busca tener un gobierno propio, que resista, se muestre crítico y no claudique ante el gobierno nacional.
Incluso el electo gobernador de Córdoba, José Manuel De la Sota afirmó luego de las elecciones que: "A la Nación le decimos lo que ya sabe: que cuente con Córdoba para trabajar, pero para unir, no para dividir, para la construcción de un federalismo en serio, que sirva para resolver problemas y no que los cree. El gobierno de Córdoba no se arrodillará ante el gobierno nacional”.

Reelección en el horizonte.

Por todo ello, es esperable que pese a perder en las provincias más importantes, el kirchnerismo triunfe cómodamente en las elecciones nacionales. No obstante, antes deberá hacer frente a la campaña electoral opositora, que focalizará las críticas en dos temas: la inseguridad y la inflación. De todas maneras, si el gobierno acepta que “el proyecto nacional y popular” tiene deficiencias, muestra autocrítica y aprende a escuchar, en lugar de mostrarse soberbio y negar sistemáticamente los problemas que aquejan la gestión (“La inflación no existe”, “la inseguridad es una sensación”) no tendrán mayores inconvenientes para imponerse en las elecciones de fin de año.
A modo de síntesis, los verdaderos damnificados terminan siendo los votantes ya que sus críticas no son aceptadas por el gobierno, que las ignora, pero tampoco son canalizadas por la oposición que no se muestra eficiente para forjar una alternativa loable, que pueda hacer frente al, pese a todo, popular gobierno de Cristina.

Prof. Pablo Oribe, Buenos Aires, agosto 2011.


sábado, 13 de agosto de 2011

Reunión Núcleo Modernel (Seccional 3 de Montevideo) con la JSU


Continuamos construyendo caminos diferentes trabajando en equipo, compartiendo saberes e intereses, con la idea de que en equipo podemos trazar y delinear mejores propuestas para intervenir desde nuestras posibilidades en la construcción del Partido y brindando el apoyo a la sociedad.

Compartimos un momento de la reunión.

domingo, 7 de agosto de 2011

Educación popular y prácticas democráticas. Elementos para el debate.


Este artículo pretende desarrollar ideas desde una perspectiva diferente a la que se inscribe la educación actual uruguaya, que nos interrogan y hacen a la exigencia de una educación diferente, popular, en un gobierno democrático, y por lo tanto se reduce a una descripción de la misma, sabiendo que se trata de un campo complejo y polémico porque admite muchas interpretaciones y posiciones. No es la idea discutir todos los problemas que someten a la educación actual, sino pensar una educación participativa, tratando de dirimir ¿qué educación debería perseguir un gobierno que se perfile por una transmisión cultural igualadora?, y ¿cuáles son sus fundamentos?

Estamos frente a una oportunidad histórica de cambiar el rumbo de la sociedad, dado que se podría consolidar una reconfiguración y resignificación de las instituciones educativas, ya que se han elaborado un nuevo currículum para la educación primaria y una nueva Ley de Educación. Pero a su vez surgen nuevas contradicciones que hacen a la emergencia de espacios de discusión y reflexión horizontales. La posibilidad que se abre no solo en Uruguay sino a nivel de América, no ofrece antecedentes, y por lo tanto habrá que pasar por experiencia inéditas, pero no se deben descuidar sus principios a la hora de ejercer el gobierno.

Para hacer viables los cambios, surge una cuestión que a nuestro entender es fundamental, y que se trata de recuperar el sentido de la institución educativa, darle nueva subjetividad, es decir, volver a tener claro el fin que persigue y no dejarla caer en el asistencialismo fácil de trabajar en contextos particulares, que hacen que aparezca desresponsabilizada de la tarea de construir una sociedad más humana.

Es indudable que en el marco de la construcción de un país con un gobierno de izquierda, la educación popular aparece o debería aparecer como una necesidad, no sólo para democratizar la cultura y el acceso a la misma, sino para formar una nueva sociedad, donde la base de su fundamento esté constituida por la condición de formar seres humanos.

Para ello es necesario plantear condiciones que lo permitan, y es un compromiso que debe abordar un gobierno popular contextualizando su propuesta a su realidad, haciéndose responsable y haciendo responsable a los educadores encargados de llevar adelante las propuestas.

Esta educación alude a la posibilidad de construir sujetos políticos, capaces de comprender y problematizar la realidad en la que viven, una educación que aborde los barrios, las vidas y relaciones planteadas allí.

Estas son condiciones para lograr ideales democráticos, como igualdad, participación y libertad en sentido extenso, en definitiva sujetos activos políticamente. Esta concepción se enmarca en utopías humanistas necesarias para creer en que hay algo mejor por alcanzar, justas, que promueven e ilusionan en un futuro que pertenezca al pueblo.

Frente a la situación de enajenación vivida desde el siglo XX, donde el hombre se siente solo, pero también ignorado, con indiferencia de la humanidad, debemos pensar estrategias donde podamos construir nuevas subjetividades colectivas.

El cambio se genera en la creación de ámbitos de discusión, donde soluciones a problemas locales y generales se promuevan. Tanto allí como en la acción de quienes estén en el gobierno, determinarán la posibilidad de la educación popular. Es imprescindible que los gobernantes escuchen y hagan de la participación un elemento real.

“No existe gobierno que permanezca verdadero, legítimo, digno de fe, si su discurso no es coronado por su práctica (…)” (FREIRE; 1993)

Una de las herramientas principales desde donde ejercer el cambio son las instituciones educativas y los medios de comunicación, más allá de alternativas para generar nuevos espacios de participación.

Existe hoy una realidad en el continente americano donde se pueden apreciar modelos de educación que llevan adelante propuestas de educación popular. Estos proyectos intentan desarrollar la personalidad del sujeto en forma integral, atendiendo a todas las facultades humanas a través de un servicio público establecido por el Estado. No hay otra manera de generar una educación popular para un gobierno de izquierda, que no sea ofreciendo la misma educación para todos sus habitantes.

Es importante pensar que desde esta perspectiva el fin de la educación debe ser, sin dudas, que todos los sujetos puedan pensar, actuar y decidir en el contexto que les toca vivir, ya sea a nivel macro o en las situaciones que se presentan día a día.

De lo anterior se desprende que esos sujetos, aptos para ejercer decisiones, deben ser atravesados por valores que permitan la convivencia, como ser la solidaridad, el respeto, la justicia, la igualdad, la democracia, la capacidad de dialogar, teniendo como objetivo hacerlos comunes. Y por una fuerte formación cultural, una transmisión consistente de saber, ya que es condición indispensable para liberarse y ser consciente de las situaciones.

Una educación, que involucre lo social con la ética, pensada para mejorar las condiciones de vida, donde se puedan atender las demandas y sea posible encaminarse a un nuevo modelo social. Desde las prácticas educativas en las aulas, a las políticas educativas, proponiendo una nueva organización horizontal en los diferentes órganos involucrados.

No se puede pretender que se participe y decida cuando se ignora. En la medida en que se haga en conjunto, con muchas personas preparadas colaborando, se transformará en algo viable y posible. Preparadas porque permite que puedan reconocer los problemas y se transforma en fundamental desde el punto de vista estratégico para actuar sobre la realidad.

Es importante plantear la escuela como institución que refleje la sociedad, los problemas que allí ocurren y genere reflexión y problematización sobre los mismos. Que los alumnos sientan nuevas necesidades invadidas por valores que permitan la auto realización ellos mismos. El compromiso es difícil e implica un desafío amplio, pero justo y necesario para quienes creemos y pensamos desde esta perspectiva, desde esta manera de ver la realidad.

Hasta ahora se ha llevado adelante una política donde “La soberanía emana del pueblo pero no reside en el pueblo, sino en los representantes. (Pero) El ciudadano es un sujeto capaz de hacerse representar”. (LEWKOWICZ, 2004). Debemos asumir la responsabilidad de generar espacios, formales o informales, atravesados por la idea de bienes comunes, generando colectivos capaces de pensar críticamente, de liberarse de la enajenación, de posibilitar cambios.

En definitiva tratar de llevar adelante aquello que Marx sostenía, de que “(…) el hombre, al hacerse plenamente humano, cumple la misión más elevada que pueda fijarse”. (FROMM, 2007)

Mtro Sebastián Valdez

La identidad de la nostalgia



Muchos de los que nacimos en los primeros años de los ochenta pertenecemos a una generación bisagra. Nuestros primeros recuerdos –estrictamente en el plano emocional de la memoria- aparecieron relacionados con los “caceroleos” y el color que ganaba las calles, con el hombro de nuestros padres que nos daba una visión especial en aquellas marchas que se animaban a decir no más dictadura. Nacimos en un Uruguay golpeado que se batía entre el silencio y las ganas de decir; percibimos ese clima pero no conocimos los tan citados sesenta y cuando empezamos a entrar en el mundo letrado de la escuela, presenciamos con la mirada de un niño las imágenes de la caída de lo que hasta entonces era la utopía socialista y que ahora se la recuerda en su acepción histórica y aséptica como “socialismo real”. Pertenecíamos a aquellos mundos en retirada, pero no habíamos peleado sus batallas, ni siquiera como testigos, sólo teníamos las palabras, pese a que eran tiempos en que los silencios aún tendrían un amplio espacio para prorrogarse en las calles, en el quiosco del barrio, en el almacén y el ómnibus. Nos encontrábamos en el umbral de la puerta, entre el pasado y el futuro (que decían seríamos nosotros), nuestro tiempo era el presente, que también era el de los mayores, la diferencia se basaba en que su presente tenía varias respuestas y el nuestro sólo preguntas. Al reflexionar sobre el Uruguay de hoy lo hacemos sobre nuestras vidas, haciendo ineludible la referencia al pasado reciente en el que aprendimos a dar nuestros primeros pasos.

el peso amortiguador y el lugar de las diferencias.

Como uruguayos nos hemos criado en una identidad que mantiene plena vigencia en la actualidad y que se define en la nostalgia. Nostalgia por el país estatista, benefactor, rechazado y al mismo tiempo ( y paradójicamente) reclamado por los empresarios liberales; nostalgia por el Uruguay del Centenario, escenario del triunfo deportivo y depositario simbólico de lo que supimos ser y que “ya no somos”. Nostalgia popular por el maracanazo y el relato de Solé, por el Peñarol y el Nacional sin pacos. Nostalgia que ya desde hace unos años se consagra el 24 de agosto, siendo más reconocida como preludio a un feriado que como festejo por la ley de Independencia.

Éste anclaje muy uruguayo en el pasado se cristaliza en el peso de la tradición y en la común caracterización de nuestro país como reducto conservador, en el que las continuidades priman sobre las rupturas, donde, como dice Romeo Pérez, se “disimulan las diferencias” ante el espíritu “hiperintegrado” de una sociedad que se empeña en dejar sus disonancias en el espacio de los olvidos. Basta indagar en nuestra historia para ver éste problema que se refleja en un imaginario donde los pactos y la conciliación son la regla. Como decía Juan Andrés Ramírez en su folleto de 1900 al hablar de la vida política: “¡transar, transar siempre!”*, siempre y cuando el pacto sea lo suficientemente decoroso como para no traicionar demasiado los principios.

Dicha sociedad que se intenta percibir homogénea, insiste en su singularidad cuando mira hacia fuera. Realzando particularmente sus diferencias con la nación al otro lado del Plata, curiosa afirmación identitaria que se construye en base a la oposición frente a los más parecidos y apela a ellos en los horarios centrales de televisión.

El Uruguay que disimula sus diferencias se olvida que nuestra sociedad no es la misma que la de los ochenta, que al crecimiento del PBI entre 1985 y 1994 le siguió el estancamiento y la depresión, así como la crisis entre el 2000 y el 2003 que dejó como saldo un país que vio duplicado el porcentaje de la población por debajo de la línea de pobreza. Pero nos empeñamos en ver las continuidades, también en el plano político. Hemos escuchado decir que la acción política del Frente Amplio es una reversión del primer batllismo, nuevamente la continuidad opaca la trascendencia política del acceso de la izquierda al poder, que legitima de derecho (por la vía electoral) el fin del bipartidismo tradicional que de hecho ya se encontraba agonizante. El problema ha sido como responder a una agenda engrosada por tantos años de oposición, reflejada en la palabra cambio y en el apoyo de una ciudadanía que depositó sus esperanzas en el proyecto, pero cuyas emergencias no acompasan los actuales tiempos políticos.

LA CAJA DE PANDORA

Los hombres atribuyeron a los dioses griegos la razón del castigo que se le impone a todos aquellos que cometen el exceso (la Hibris). La máxima decía así; los que quieran ser lo que no son, deben esperar la represalia divina. Los sistemas mitológicos funcionaron como garantes de todo un orden de dominación social que se aplica a las diferentes culturas de Occidente y también de Oriente (pensemos en la sociedad de castas de la India). Los representantes de los “dioses” (las clases dominantes), en nombre de la seguridad y el orden, encerraron los males y los miedos, pero no pensaron que la propia existencia de la frontera de lo prohibido genera la necesidad en la gente de romper con esa limitación.

La “Ley de Caducidad”, nuestra “Caja de Pandora”, se presentó como un pacto eterno que extendía su área de acción más allá del período de tiempo por ella señalado, no sólo había que respetar su contenido, también su espíritu. Si se le cuestionaba se caería en el exceso y nuevamente se desatarían todos los demonios. A partir de 2005, sus guardianes se encontraban lejos del objeto de su custodia y no era el momento de la curiosidad sino el de la justicia el que se habría paso. La búsqueda de desaparecidos y el procesamiento de los “dioses” de otrora significó la ruptura con un pasado inmediato de silencios y desató un transcurrir que no es incierto, en tanto se orienta a aclarar aquellas lagunas forzosas de nuestro pasado que se cubrían con el alo del miedo. Si bien hubiera sido imposible sin el cambio político que vivió nuestro país, es a los familiares de detenidos- desaparecidos y su incansable búsqueda a los que debemos nuestro tributo en la superación de esta frontera. Lo que los dioses se olvidaron (y se empeñan en hacerlo) es que un pueblo sin memoria no puede construir su futuro, la derogación de la “ley de impunidad” seguirá siendo un anhelo, habrán otras batallas con la confianza que un Uruguay más democrático será aquel que pueda enfrentar con dignidad su pasado.

ENTRE EL MUNDO DEL TRABAJO Y EL DEL CAPITAL

En la década de los ochenta y los críticos noventa, la Central Sindical sufrió continuas derrotas ante las estériles “medidas de lucha” que hacían vacío en las esferas gubernamentales. Si le preguntáramos a los trabajadores cual es su percepción de la década precedente, sus recuerdos no harían más que afirmar el panorama desolador; fábricas cerradas, desocupación creciente, problemas del sistema mutual y bajos desempeños de las funciones prioritarias de la salud pública. Según datos del BCU, la industria redujo su participación en el PBI de un 29 % en 1985 a menos de un 17 % en los años 1999-2001, a lo que debemos sumar el salto en la informalidad laboral luego de la crisis de 2002, con un gran número de trabajadores “en negro” y una situación de caída salarial que acompasó el proceso (especialmente luego de la devaluación del real en 1999). Seguramente, gran parte de los uruguayos despedimos a un familiar o un amigo que buscaba en el hemisferio norte lo que no encontraba en este confín del Cono Sur.

Antes que las primacías de las continuidades no nos permitan ver los cambios, tenemos que reconocer el salto cuantitativo que significó la vuelta de los consejos de salarios. Por cierto, una vuelta muy larga que tardó varias décadas en regresar. El triunfo de la izquierda generó un clima político apto para nuevos espacios de negociación donde las conquistas tantas veces postergadas parecen lograrse. Los tiempos actuales exigen reconocer las conquistas, redoblando los esfuerzos reivindicativos, más allá del peso de la realidad dado por el acceso en al poder, la coalición política de la que somos parte, no puede separarse demasiado (en su accionar) de la larga tradición discursiva de adherencia a las reivindicaciones del movimiento sindical. Pensemos en la crisis financiera internacional, los gobiernos de las economías de mercado desarrolladas (EMC) intervienen en el consumo para salir de la depresión, esto realza el papel del Estado como gran articulador. Cuesta creer entonces que algunos candidatos de los partidos tradicionales postulen que las negociaciones de los consejos de salarios se tienen que continuar pero sin la participación del Estado, ¿Cuáles serían los resultados sin la garantía del Estado? No es necesario indicar la respuesta.

La encrucijada contemporánea posiciona al Uruguay en el debate sobre la apertura, la inserción internacional y la integración regional. En vez de aprovechar la oportunidad histórica, podemos reproducir uno de los principales males de nuestra historia latinoamericana; los intereses localistas y la falta de articulación de los proyectos nacionales. Un MERCOSUR que ha demostrado más crisis que salidas comunes es buena muestra de ello. El pensamiento conservador no permite nuevas estrategias, parece que todo está inventado y la propia condición de encrucijada genera condiciones para un discurso político que nos exige optar por quedar “dentro” o condenarnos a la continua condición de ermitaños. Deberíamos meditar sobre qué significa quedar dentro, y que opciones son realmente las acertadas para construir un proyecto de país a mediano y largo plazo integrado a una región que tiene que aumentar su poder de negociación en un mundo que se mueve en bloques económicos.

DOÑA EDUCACIÓN; LA HIJA CENICIENTA

Hay que destacar los cambios evidenciados en el intento de unificar el sistema de formación docente y perfeccionarlo, de completar las vacantes y unificar criterios para los planes y programas. El díalogo nacional sobre la nueva “Ley de Educación” intentó involucrar a todos los actores (autoridades, padres, vecinos, docentes, etc), ahora, no olvidemos que la democratización requiere generar instancias reales de decisión y no la ilusión de participación.

LA NUEVA PRIMAVERA DE LOS PUEBLOS

Comúnmente tendemos a olvidar que los mismos defensores de la Cisplatina fueron los propietarios montevideanos que alzaron: su voz contra la “anarquía” artiguista, abriendo las puertas a la invasión brasileña. Sin irnos tan lejos, fueron los sectores empresariales los que reaccionaron enérgicamente ante el avance del reformismo batllista, los mismos que en la campaña ganaron espacios en los medios como hasta el 2005 no lo hacían. Si es así, brindemos por ello, es un buen símbolo del cambio, la reacción siempre alza su vos contra los procesos de transformación.

Cuando el 29 nos encontró esperando a los compañeros que llegaban como delegados de los circuitos cuando todos estaban en el Columbia, se generó un festejo espontáneo sobre la calle. Entre abrazos sentidos y miradas cómplices, un compañero que quiero decir su nombre, “Quíque” Laguna me abrazó y me dijo: - Esto es producto de nosotros pero también de todos aquellos que ya no están, esto es por ustedes. Ese será un recuerdo que no se borrará nunca, como aquel en los hombros de Papá en el 85, abrimos los ojos a la razón cuando ya había pasado mucha agua debajo del puente, y hoy nos encontramos al lado de gigantes que con su modestia cotidiana nos demuestran en pequeñas grandes cosas que aquellos que transforman la sociedad son los mismos que siguen allí para sostener a los otros, porque ese ha sido su lugar, y sin ellos no hubiera sido posible aquello que para muchos solo podía ser producto de un país proyectado en el lugar de la fantasía.

Es mucho lo positivo para realzar, pero no es el cometido de éste artículo, no mientras continuemos viendo los ojos de un niño tras al parabrisas del auto. Nostalgia sí, pero para reconocer los errores y también los aciertos, cada hora es única y no es necesario aclarar lo que los actores ya saben, la mirada de la militancia no es pasiva, y nuestras voces de apoyo también deben continuar intranquilas, al menos es un buen dato para una sociedad que se considera democrática.

Prof. Santiago Brum



* RAMÍREZ Juan Andrés, “El partido Constitucional y los acuerdos cívicos”, La razón, Montevideo, julio de 1900.

http://www.cuestaduarte.org.uy/portal/index.php?option=com_docman&task=cat_view&gid=117&Itemid=352

Instituto Cuesta Duarte- PIT-CNT.

Subimos este link porque contiene información y documentos de interés.

Un medio más de encuentro

La creación de este espacio tiene que ver con el interés del Seccional 3 de Montevideo del Partido Socialista, de modificar y actualizar los espacios de comunicación, haciéndolos más democráticos y participativos. Usaremos este Blog para publicar aquellas producciones que realicen los compañeros y compañeras del Seccional, así como también de aquello que quieran participar.
Por otro lado, queremos compartir y saludar con un abrazo fraterno a quienes desde el comienzo apoyan esta iniciativa como lo ha sido la Juventud Socialista.
Algunos de nuestros artículos serán publicados en la revista ya conocida CALIPEA y la ampliación de los mismos y el resto de los artículos que consideremos aparecerán aquí.

Desde ya los saludamos y esperamos que todos los socialistas continuemos encontrando espacios de comunicación que permitan democratizar la información y articular el trabajo en equipo que venimos fomentando desde el Seccional.

CALIPEA